A mi marido y a mí nos encanta operar con acciones. Los dos somos consultores de empresa y nuestro hobby es operar con acciones. Vender acciones en el momento adecuado es para nosotros una pequeña competición. A menudo compramos al mismo tiempo valores nuevos interesantes y entonces empiezan las discusiones: ¿cuándo vender acciones?

Nos gusta algo más lo especulativo. Por eso nos gusta vender al cabo de uno o dos años y financiar así nuestras próximas vacaciones. En nuestra cartera hay, por supuesto, también acciones conservadoras. Pero el aliciente está en qué hemos conseguido al cabo de un año. ¿Nos vamos a Dubái, a Australia o preferimos quedarnos unos días en la Costa Brava? Nuestros éxitos deciden nuestras próximas vacaciones. Hasta ahora siempre hemos podido permitirnos viajes estupendos, gastos extra incluidos.

El año pasado pudimos volar a Dubái, seguir a Bali y volver otra vez a Dubái para ir de compras. Fue fantástico. Vender acciones es muy divertido cuando con ello pagas el viaje directamente en la agencia.

¡Vender acciones con ganancias!

Hay muchos métodos o dichos bursátiles sobre cuál es el momento adecuado: ¡vender acciones!

  • Precio de stop loss
  • Retirar lo invertido y dejar correr la ganancia
  • salvarse de la pérdida total

Todavía no hemos sufrido un verdadero naufragio. Pero sí ha habido pérdidas alguna vez. La bolsa, como es sabido, sube y baja. En su día decidimos vender con pérdidas. Con otras acciones acabamos compensándolo. Me encanta operar y para mí las noticias de bolsa son un placer por la noche. Pies en alto y escuchar lo que ha dado de sí la jornada bursátil.

¡A veces hace falta tiempo! Una acción puede estar mucho tiempo sin moverse y de repente llegan buenas noticias. Un split de acciones o un gran pedido y la acción solo conoce una dirección: ¡hacia arriba!

Hacer crecer el dinero

Nos gusta hacer crecer nuestro dinero, y sobre todo en acciones. Compramos juntos un piso en el que vivimos y un pequeño apartamento que tenemos alquilado.

Seguramente soñamos con que algún día conseguiremos, por así decirlo, el jackpot con una acción. ¿Quién no sueña con eso como inversor bursátil? Pero mientras todo siga como va y salgan uno o dos viajes al año, es sencillamente maravilloso. Sé que hay que ir con cuidado. Mi padre perdió mucho dinero en su día en el Neuer Markt (el mercado alemán de valores tecnológicos). Los valores se dispararon hasta el cielo. A veces un 100 % en un día, y luego llegó el crash. Nadie quería creérselo de verdad. Perdió 80.000 euros. Fue un golpe duro.

Lo tengo siempre presente y por eso voy con cuidado. ¡Nunca pidas dinero prestado ni lo tomes del banco para comprar acciones!