Problemas de dinero y crédito: dos palabras que forman parte de mi vida

Llega una factura a casa. Otra vez. Me empiezan a temblar las manos y me sudan. En mi cabeza parpadean como un letrero de neón dos palabras: "problemas de dinero y crédito". Con un nudo en el estómago cojo el sobre y lo abro. De golpe me siento más aliviada. Es solo la factura del móvil del mes pasado. Ya la han cargado en cuenta, una factura menos de la que tengo que ocuparme. Aun así, debería esforzarme por fin en ganar algo de dinero extra y/o en ahorrar algo. Porque mi crédito por problemas de dinero sigue ahí y por fin debería pagarse sin mala conciencia.
Me siento delante del portátil y hago una lista.
Medidas de ahorro para librarme del crédito y los problemas de dinero:
- comprar más barato
- comer con más austeridad
- nada de cine
- nada de bares
- ¡¡¡ningún móvil nuevo!!!
- cambiarme a una tarifa de internet más barata
- ningún zapato nuevo
Releo la lista, que debe ayudarme a liberarme de mi crédito y mis problemas de dinero, y pienso qué otras medidas de ahorro podría tomar. ¿De verdad necesito internet? En ese momento mi móvil emite un sonido. Mi conocido de ayer en el bar me ha escrito por Facebook Messenger.
Sí, necesito internet. Cómo si no iba a comunicarme con el mundo; mi vida social se estancaría por completo, sobre todo si a partir de ahora limito las visitas a bares. Comer con más austeridad equivale a comprar más barato. En llevarlo a cabo no veo un gran problema. Pero ningún zapato nuevo. Este punto va a ser muy duro. Al fin y al cabo pronto llega el otoño y enseguida saldrán las nuevas colecciones. ¿Quizá debería tachar este punto de la lista?
En el fondo de mi cabeza vuelven a brillar las dos palabras: problemas de dinero y crédito. Mejor no tacho nada.

La solución del mercadillo para el crédito y los problemas de dinero
Como me permito mi conexión a internet, la aprovecho y busco en Google propuestas de solución a mi dilema. Escribo "problemas de dinero y crédito" en el buscador y voy haciendo clic en las propuestas. "¡Viva con más austeridad!" Una idea que a mí no se me habría ocurrido. "¡Resuelva sus problemas de dinero con nuestro crédito!" ¿Pedir un crédito para pagar mi crédito por problemas de dinero y así tener otro crédito por problemas de dinero encima? Suena a círculo vicioso diabólico. "Organice un mercadillo". Esta propuesta suena mejor y enseguida me pongo a buscar por la casa cosas aprovechables de las que pueda prescindir. La mesa del comedor, por ejemplo. Siempre estoy sola y casi siempre como en el sofá delante de la tele. Sin mesa de comedor tampoco necesito sillas. Seguro que puedo deshacerme de bastante más, y así mi problema quedaría resuelto. Cojo mi lista y tacho el punto de los zapatos.