Problemas de dinero en pareja: las penas no se reparten

Pedro y yo llevamos siete años en pareja. Hace dos años nos fuimos a vivir juntos. Él trabajaba como administrativo en una empresa mediana y esta quebró hace nueve meses. Desde entonces está en paro.
Los problemas de dinero en pareja son el pan de cada día en casa. Mi empresa lleva dos años solicitando una y otra vez un ERTE, los sueldos se han recortado y la paga extra de Navidad y de verano se eliminó hace mucho.
Vivimos en Madrid y nuestro alquiler también ha subido ya dos veces con fuerza. Por eso era inevitable que los problemas de dinero en pareja nos agobiaran. Este mes la cosa se ha puesto realmente mal. Tampoco queremos pedirle dinero a nadie y menos aún a nuestros padres. Pero los problemas crecen sin parar y los problemas de dinero en pareja van eclipsando poco a poco nuestra relación, hasta ahora feliz.
Problemas de dinero en pareja y vence el alquiler
Nos quedan tres días y entonces uno de los dos tiene que transferir el alquiler. Todavía no sabemos cómo vamos a hacerlo. Con los problemas de dinero en pareja no hay pena compartida. Es una carga extrema para cada uno. Pero este mes simplemente nos faltan 400 euros. Entretanto nos ha quedado claro que los dos necesitamos un trabajo extra o, mejor dicho, que sobre todo mi novio necesita volver a tener un empleo. Hasta ahora no se ha movido nada y de ahí han surgido los problemas de dinero en pareja.
Tendré que hablar con mi banco para ver si puedo ampliar mi descubierto. Lo veo como la única solución por ahora.

Problemas de dinero en pareja y la esperanza es lo último que se pierde
Aun así no es una solución y soy de la opinión de que mi pareja simplemente tiene que aceptar un trabajo que, por una vez, no le guste tanto. Porque la vida es simplemente cara:
- Alquiler y gastos de comunidad
- Comida
- Ropa
- Unas vacaciones serían bonitas
- un sofá nuevo
- Los planes cuestan dinero
- y mucho más
La situación me pone muy triste. Los problemas de dinero en pareja ensombrecen la relación y ya noto que mis sentimientos se van apagando poco a poco. Hay tanto sobre mis hombros y no tengo la sensación de que él cargue con tanto como yo.
Quizá ahora sea injusta, porque él no tiene la culpa, pero es increíblemente exigente en lo que respecta a un nuevo empleador. No quiere conducir más de 50 km y además quiere paga extra de Navidad y de verano. Simplemente no puede ser así y, desde mi punto de vista, tiene que entenderlo. Le cuesta, siendo Aries. Quiere atravesar la pared de cabeza, pero tarde o temprano tendrá que cambiarlo, porque si no me voy.