Arruinarse siendo joven

El temido fantasma de la ruina es bien conocido entre muchos jóvenes. ¿Y de dónde viene? Se compra demasiado a crédito. Vivimos en la «sociedad del lo quiero todo» y a todos nos gusta apuntarnos. Casi siempre el sueldo de aprendiz o el salario no llega, pero uno quiere estar en la fiesta. Y por qué no, si se ofrecen tantas compras a plazos, y arruinarse siendo joven ya no queda lejos. La mayoría tampoco aprende de la experiencia y se echa enseguida el siguiente problema a cuestas.
Ya saldrá bien
El móvil nuevo, un coche en renting: con estas cosas empiezan los problemas. Los demás también lo hacen, ¿por qué iba a quedarse uno atrás? No, eso no se quiere, porque presumir está de moda. Y así es la catástrofe de arruinarse siendo joven:
- En internet vas picando de tienda en tienda
- Pedir a crédito es rápido
- Las vacaciones se pagan a plazos
- Los muebles se compran a plazos
- El coche, convenientemente, se financia con renting
- Y al final nada de todo eso es tuyo
Y nada va a salir bien así. Al contrario, siendo joven ya se ha acumulado una montaña de deudas. Casi siempre por ingenuidad, por falta de experiencia y porque a uno le gusta seguir la corriente de los demás.

También se puede hacer de otra manera
Arruinado siendo joven y lejos de la vida normal. Antes de lidiar con créditos, pagos a plazos y los intereses del descubierto, conviene hacer examen de conciencia. ¿Merece la pena todo ese lujo por esta montaña de deudas? El sueldo no puede absorberlo y así los apuros están garantizados. En tiempos de nuestras abuelas se escondía mucho dinero en el calcetín y se ahorraba para los malos tiempos. Hoy se ofrecen créditos y el descubierto. Pero esos empujones financieros no ayudan. Arruinarse siendo joven no tiene por qué pasar si tomas como ejemplo a la generación mayor. Porque quien ahorra tiene para los malos tiempos, y eso no es casualidad. Así se puede hacer de otra manera y seguro que no te sales del guion. Entonces no necesitas un asesor de deudas.
Un nuevo camino trae consigo perspectivas
Arruinado siendo joven suena fatal. Quien quiera permitirse algo, paga esos extras con un trabajo a tiempo parcial. Así tiene sus ingresos y gastos bien controlados y no se desvía tan fácilmente. Puede ver cómo los demás se hunden y tener sus ahorros a salvo. No hace falta tenerlo todo para poder opinar; basta con escuchar a los demás. Y esos se han equivocado de largo en las cuentas y la ruina juvenil llama a su puerta. Los caminos nuevos traen buenas perspectivas y te hacen libre, sin tener encima al banco ni a los acreedores. Ahorrar y vivir con cabeza: así se llega antes a la meta.