Cuando se piensa en la riqueza, es inevitable enfrentarse a varios mitos que giran en torno a ella. Estos mitos tratan de lo que significa ser rico. Adelantemos algo: aunque algunos mitos puedan tener un fondo de verdad, al final del día siguen siendo medias verdades. A continuación, un pequeño repaso de algunos de los mitos más grandes sobre la riqueza.

1. El primer mito: la riqueza siempre es de nacimiento

Esta tesis solo se cumple en unos pocos casos. Que aun así tenga tanta fuerza que a veces parezca que la riqueza siempre es de nacimiento se debe a que se trata de casos muy extremos. En realidad, esta afirmación puede incluirse en la misma categoría que la tesis de que un patrimonio solo puede surgir de una herencia. Porque, si se mira con frialdad, se comprueba que la clara mayoría de los ricos actuales empezó en su día como un asalariado normal y que el patrimonio solo se logró a base de trabajo duro. Es cierto que la red de contactos, las relaciones y, por supuesto, un poco de suerte son muy importantes para hacerse realmente rico. Pero es sencillamente falso que haya que nacer en una familia rica para serlo. La ambición y las ganas también pueden hacer que (algún día) te conviertas en millonario.

2. El segundo mito: la riqueza te libra de enfrentarte a los problemas del día a día

A primera vista, el mito no parece nada descabellado. Y no lo es. Ser rico significa que las personas no tienen que preocuparse mucho por los viajes, la alimentación o las tareas del hogar. Pero ¿la riqueza solo trae felicidad? No: trae también falsos amigos, es decir, los que solo van detrás del dinero. Por eso hay que distinguir quiénes son realmente amigos de verdad y quiénes solo quieren sacarte el dinero del bolsillo o vivir de cerca el estilo de vida exclusivo. Otro riesgo es, por supuesto, que te chantajeen o te roben, no solo de vacaciones, sino también en casa. Otro aspecto es sin duda la presión que la sociedad o los amigos ejercen sobre quienes tienen riqueza. Además, como es sabido, ser rico obliga y también puede provocar envidia.

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3. El tercer mito: la riqueza hace que seas feliz
Este mito puede ser el más controvertido, pero en realidad está clarísimo: la riqueza no da la felicidad. No es solo una percepción subjetiva, sino que incluso lo han confirmado científicos. Los científicos comprobaron, en efecto, que a partir de cierto límite mágico, un determinado nivel de ingresos no hace a nadie más feliz. Ser rico, ¿es eso a lo que realmente debería aspirar el ser humano? ¿Ser rico en dinero, o quizá más bien rico en felicidad? Entonces, ¿por qué tanta gente se empeña en alcanzar la riqueza? Se debe a una confusión decisiva: la de causa y efecto. Porque no es el dinero el que da la felicidad, sino que la persona que es feliz tiene éxito.